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26. Alergia a frutas y verduras

Dra. Anna Cisteró-Bahima

Médico especialista en Alergología. Jefe del Servicio de Alergia del Institut Universitari Dexeus, Barcelona

Dra. Teresa Garriga Baraut

Médico especialista en Alergología. Servicio de Alergia del Institut Universitari Dexeus, Barcelona

¿Con qué frecuencia se presenta la alergia a frutas y verduras?

Los vegetales son alimentos de gran consumo en la población general. Esto condiciona una mayor capacidad de sensibilización y, en consecuencia, un mayor número
de reacciones alérgicas entre los individuos.

Hay que tener en cuenta algunos factores determinantes de la prevalencia de alergia. Entre ellos destacan la predisposición genética: es decir, si un miembro de una familia padece alergia, es posible que sus descendientes directos también la sufran (se estima que esto sucede entre un 3 y un 6% de las veces). Otro factor que se debe considerar es el área geográfica, no sólo por los diferentes hábitos alimenticios y el consumo de los vegetales en la dieta habitual, sino también por los diferentes pólenes o aeroalérgenos a los que un individuo puede sensibilizarse. Se sabe que los pacientes alérgicos a pólenes pueden también presentar alergia a vegetales, debido a la existencia de proteínas comunes entre ambos. Esto se conoce como fenómeno de reactividad cruzada entre alergia a pólenes y vegetales.

La prevalencia real de alergia a las frutas mediada por IgE (inmunoglobulina E) es difícil de definir debido a las diferencias geográficas. Por este motivo, en España, en el año 2005, se realizó un estudio epidemiológico llamado Alergológica 2005, donde se pudo objetivar que el 7,4% de los pacientes que acuden al alergólogo presentan alergia a los alimentos, con una implicación de las frutas en el 33% de los casos y las verduras en el 7%. En este estudio también se evidenció que la alergia a frutas es la causa más frecuente de alergia a los alimentos en niños mayores de 5 años y en los adultos. Su habitual asociación a la alergia al polen explicaría en parte su elevada frecuencia en la población de < 15 años y en los adultos. Estos datos se compararon con los obtenidos en el año 1992, dando como resultado un claro incremento de la prevalencia en alergia a alimentos del 4 al 7,4%, y concretamente para frutas del 30 al 33,3%, y para verduras del 4 al 7%.

¿Por qué a pesar de que las frutas y las verduras provienen de una fuente natural pueden causar alergia?

Aunque ha existido siempre la creencia de que las sustancias que más alergia provocan son aquellas que provienen de fuentes artificiales, tratadas con conservantes, aditivos o manipuladas por la industria alimentaria, se ha comprobado que éste no es un factor determinante en la mayoría de los casos.

La alergia no es más que una respuesta inmunitaria exagerada del organismo frente a cualquier sustancia capaz de desencadenar una reacción. El hecho de que ocurra una reacción alérgica más o menos intensa no depende siempre de la cantidad del alimento ingerido, pero sí del contenido proteico o de la presencia de carbohidratos u otras moléculas, provengan todas ellas de una fuente natural o no. Estas sustancias capaces de producir reacciones alérgicas pueden tener un origen distinto y se conocen con el nombre de alérgenos.

Es decir, en el caso de tener alergia a algún vegetal, el sistema inmune se defiende reaccionando exageradamente contra él. Este fenómeno se asocia a la presencia del anticuerpo IgE, que se encuentra en las personas con alergia. Este anticuerpo puede producirse aun cuando el vegetal se haya comido varias veces en el pasado sin ningún problema.

Los síntomas de una alergia alimentaria pueden ser muy variados, de intensidad diversa, y afectan tanto a un único como a múltiples órganos del cuerpo. Estos síntomas pueden ocurrir a pesar de que la persona alérgica ingiera una cantidad mínima del alimento, sea de origen natural o manipulado.

¿Qué frutas y qué verduras causan alergia más frecuentemente?

Las frutas implicadas en procesos alérgicos son muchas. Según los datos del estudio epidemiológico, Alergológica 2005, en España las frutas rosáceas inducen el 70% de todas las reacciones alérgicas a frutas. La alergia a frutas (al igual que los frutos secos) es más frecuente a partir de la adolescencia y son los alimentos que producen más reacciones alérgicas en la población adulta.

El melocotón, perteneciente a la familia de las rosáceas, es la fruta que con más frecuencia causa alergia. En la mayoría de los pacientes es la primera rosácea que induce reacciones alérgicas, y es raro observar alergia a una fruta de esta familia sin que exista alergia al melocotón. La manzana, la pera, la cereza, el albaricoque, la ciruela, la nectarina, la fresa, la zarzamora, la almendra (considerada fruto seco), entre otras, son frutas que pertenecen a la familia de las rosáceas. Otras frutas implicadas frecuentemente en fenómenos de alergia son el kiwi, el mango, la piña, el melón, la sandía, el aguacate o la uva.

Como curiosidad, cabe destacar que, en el caso de
la alergia al melocotón, al principio existía la creencia
de que la alergia que provocaba era porque la piel de esta fruta (que presenta pelusilla) era irritante. Posteriormente, se relacionó con la piel, pero porque retenía sobre todo pólenes; y, no fue hasta más tarde, cuando se comprobó que eran las proteínas que contiene la propia piel las causantes de la alergia a esta fruta.

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El melocotón, perteneciente a la familia de las rosáceas, es la fruta que con más frecuencia causa alergia. (Créditos, F. 95)

Entre las verduras que más frecuentemente causan alergia destacan las hortalizas tipo tomate, lechuga, zanahoria, apio, col, berenjena o pimiento. Otras verduras de uso habitual como la cebolla, el ajo, la espinaca, la calabaza y el espárrago también han sido descritas en reacciones alérgicas, aunque ya con menor frecuencia. Finalmente, otros vegetales que hay que tener en cuenta son las especias, que cada vez más se utilizan en la elaboración de comidas. Entre éstas destacan la pimienta, el anís, el jengibre, el sésamo o el comino, entre otras.

¿Existe alguna parte de los vegetales que pueda causar más alergia?

Teóricamente, se puede ser alérgico a cualquier parte del vegetal. Ahora bien, según el tipo de alimento y dependiendo a qué se esté sensibilizado, se puede presentar reacción a una u otra sustancia o molécula. Las reacciones alérgicas producidas por alimentos de origen vegetal tienen la particularidad de ser ocasionadas no sólo por uno en particular, sino también por algún componente común con otro alimento. Esto se conoce como fenómeno de reactividad cruzada.

Existen unas proteínas que se asocian al citoesqueleto de un gran número de plantas y que participan en la forma y el movimiento de las células del mundo vegetal. Estas proteínas se llaman profilinas y se consideran verdaderos paralérgenos responsables de la reactividad cruzada entre frutas, verduras y pólenes. Son poco resistentes a la digestión gástrica y al aumento de temperatura. Esto explica que los alérgicos a profilinas no suelan presentar reacciones sistémicas, sino sólo localizadas en el área de la orofaringe.

Otras proteínas capaces de provocar reacciones son el grupo de proteínas de defensa vegetal localizadas sobre todo en la superficie de la piel, para cumplir con lo que su nombre indica: la defensa del vegetal. Destacan:

  • Los alérgenos pertenecientes al Grupo 10, conocidos como homólogos de Bet v 1 (siglas que se utilizan para describir un alérgeno de abedul). Al igual que las profilinas, son proteínas no resistentes al calor ni a las enzimas digestivas. La sensibilización a estos alérgenos se produce de forma inicial por vía respiratoria al polen implicado, y secundariamente aparecen los síntomas orales con el vegetal.
  • El grupo 14, o proteínas de transferencia de lípidos (llamadas LTP). Se caracterizan por su alta resistencia a las enzimas digestivas y al aumento de temperatura. Estas propiedades les dan la capacidad de sensibilizar directamente por vía digestiva y explican que los síntomas puedan afectar a varios sistemas. Una de las primeras frutas en las que se describieron fue en el melocotón.
  • Los grupos 3 y 4 o quitinasas son alérgenos asociados al síndrome látex-frutas. Se caracterizan por la asociación de alergia a algunas frutas en pacientes alérgicos al látex. Entre las frutas implicadas destacan el plátano, el aguacate, la castaña y el kiwi.

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Entre las frutas impli­cadas en el síndrome látex-frutas destacan el plátano, el aguacate, la castaña y el kiwi. (Créditos, F. 96)

¿Cómo se sospecha la alergia a frutas y verduras?

La alergia puede presentarse de muchas maneras y a veces puede ser difícil relacionar la aparición de una determinada molestia con un alimento en concreto y que además provenga de una fuente 100% natural, como es el caso de
las frutas o las verduras, sobre todo por el falso mito
de pensar que los alimentos más elaborados, tipo guisos, salsas o mariscos, entre otros, causan más alergia.

Los vegetales pueden provocar reacciones alérgicas de intensidad variable, desde prurito (picor) oral o general, estornudos, lagrimeo o enrojecimiento cutáneo, hasta síntomas digestivos (dolor abdominal, vómitos, diarrea), urticaria-angioedema, ahogo, mareo e hipotensión. En ocasiones, los síntomas pueden aparecer sólo con la manipulación del alimento en fresco, y se manifiestan principalmente como urticaria de contacto, dermatitis de contacto, conjuntivitis o síntomas respiratorios como rinitis o asma.

Se debe sospechar y estudiar una posible alergia a una fruta o verdura en las siguientes situaciones:

  • Si los síntomas aparecen poco tiempo después de tomar un vegetal concreto.
  • Si los síntomas aparecen repetidas veces tras tomar el mismo vegetal.
  • Si no se encuentra otra causa que explique los síntomas.

Ante la aparición de molestias después de una comida, es de gran importancia recordar todo lo ingerido hasta el más mínimo detalle, así como anotar: el tiempo transcurrido desde la ingesta, una relación del orden de aparición de los síntomas, si éstos desaparecieron en minutos u horas y si precisó atención en el servicio de Urgencias.

¿Qué síntomas son los más frecuentes?

La forma clínica de presentación más característica corresponde a manifestaciones locales consistentes en picor oral, orofaríngeo u ótico, cosa que se conoce con el nombre de síndrome de alergia oral (SAO). Las frutas asociadas a este síndrome pertenecen principalmente a la familia de las rosáceas(manzana, melocotón, pera, fresa, cereza, albaricoque y ciruela entre otras). En ocasiones, también puede aparecer eritema labial, alrededor de la boca, e hinchazón de labios y lengua, que se conoce como angioedema oral. Estos síntomas aparecen de forma inmediata, antes de los 15 minutos de la ingestión del alimento, suelen ser de intensidad leve y desaparecen a los pocos minutos de su inicio. En la piel pueden aparecer manchas rojas, tipo ronchas, asociadas a picor o dermatitis por el contacto con el vegetal, como es el caso de algunas hortalizas, como la berenjena o el calabacín, que por su contenido de histamina pueden provocar además dermatitis de contacto en los que las manipulan. A veces, estos síntomas se siguen de manifestaciones sistémicas con afectación del aparato digestivo o respiratorio. Las reacciones que asocian patología cutánea y sistémica se conocen con el nombre de anafilaxia, y son las reacciones alérgicas más graves.

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Los vegetales más comúnmente implicados en la anafilaxia inducida por ejercicio y asociada a alimentos son la manzana, entre las frutas, y el apio, entre las hortalizas. (Créditos, F. 97)

En cuanto a la clínica respiratoria, son raros los casos agudos de asma bronquial o rinitis alérgica tras la ingestión de este tipo de alimentos; es más frecuente que dichos síntomas se produzcan por inhalación de partículas que están en el aire y que proceden de alimentos como, por ejemplo, partículas de pescado o harinas de cereales (asma de los panaderos). Respecto a la clínica digestiva, los síntomas más frecuentes suelen ser náuseas, vómitos, dolor abdominal y/o diarrea.

Estos síntomas pueden aparecer de manera rápida y brusca poco tiempo después de tomar el vegetal, pero también de manera más suave y prolongada, horas después de su ingesta.

¿Qué factores pueden concurrir en la alergia a vegetales que puedan cambiar los síntomas de alergia?

En la alergia a verduras y a frutas se ha podido determinar que existen factores o situaciones que pueden cambiar la sintomatología del paciente provocando en general una aparición o agravamiento de los síntomas. Los factores más importantes conocidos hasta la actualidad son la realización de ejercicio o esfuerzo físico y el consumo de alcohol o fármacos antiinflamatorios (AINE) tipo ibuprofeno.

La anafilaxia inducida por ejercicio y asociada a alimentos es una forma de anafilaxia que ocurre sólo cuando el paciente hace ejercicio inmediatamente, o hasta 4 horas después de la ingesta de un alimento. Ahora bien, en ausencia de ejercicio el paciente puede ingerir el alimento sin que éste le cause ningún tipo de reacción. Generalmente, estos pacientes son atópicos, suelen manifestar patología respiratoria del tipo rinoconjuntivitis o asma y se caracterizan por presentar un estudio alérgico (pruebas cutáneas o determinación de IgE específica) positivo frente al alimento que les provoca esta reacción. Suele ser más habitual en mujeres que hombres de edades comprendidas entre los 10 y los 25 años.

Aunque varias hipótesis intentan explicar el porqué de este suceso, el mecanismo exacto todavía hoy por hoy se desconoce. Los vegetales más comúnmente implicados en este fenómeno son la manzana entre las frutas y el apio entre las hortalizas.

En el caso de los AINE ocurre lo mismo que con el ejercicio. Así pues, su consumo también se ha relacionado con la aparición de síntomas alérgicos. El ejemplo más típico se da en mujeres que toman fármacos tipo antiinflamatorios durante la menstruación para el control del dolor y coincide que presentan síntomas con algún alimento sólo en este período, mientras que en condiciones habituales, cuando no toman AINE, lo toleran perfectamente. El alcohol también sería un amplificador de posibles reacciones alérgicas; en este caso, actúa como potenciador del efecto que el alimento provoca al paciente alérgico.

Finalmente, la cocción puede también alterar la estructura del alimento, aumentando o disminuyendo
la inducción de alergia. En el caso de los vegetales parece ser que, en determinadas ocasiones, la cocción permite la ingesta (siempre y cuando el paciente sea alérgico a proteínas termolábiles, tal y como se ha explicado anteriormente).

¿A quién debe consultarse en caso de sospechar alergia a un vegetal?

El médico especialista en Alergología, también conocido como alergólogo, es el profesional más cualificado para diagnosticar cualquier tipo de patología alérgica.

En la primera visita es probable que el alergólogo haga una anamnesis detallada y pregunte sobre la frecuencia, la estacionalidad, la gravedad y la naturaleza de los síntomas; así como la cantidad de ingesta, el tiempo transcurrido entre la ingesta del vegetal sospechoso y la reacción, o cómo se comió (verdura cruda, cocida, fruta con piel, sin piel, zumo de fruta, mermelada, compota…).

La correcta anamnesis, junto con las exploraciones complementarias que el médico especialista en alergología estime oportunas, conducirán a éste a conocer el perfil de sensibilización del paciente, que es diferente para cada individuo alérgico, pero sirve para determinar el alérgeno responsable de la alergia. De esta manera, se podrá saber si el paciente presenta una alergia a un vegetal en concreto o si está sensibilizado a varios vegetales por el fenómeno de reactividad cruzada explicado anteriormente.

¿Cómo se diagnostica la alergia a vegetales?

El diagnóstico de la alergia en general y en concreto de la alergia a alimentos precisa de la colaboración del paciente. Una observación minuciosa del entorno de la reacción y de los factores que pueden haber incurrido en aquel momento ayudarán al especialista a conseguir un diagnóstico rápido y preciso.

Las pruebas cutáneas siguen siendo el método más utilizado para el screening inicial. Generalmente, se utiliza una batería de alérgenos adaptada a la zona geográfica de cada paciente, añadiendo (si se conocen) aquellos alimentos y/o alérgenos que puedan haber intervenido como desencadenantes de los síntomas.

Las pruebas cutáneas no son dolorosas; el método utilizado se llama prick-test y se realiza con extractos comerciales. Ahora bien, en la alergia a vegetales también cabe utilizar directamente el alimento fresco (o después de reservarlo congelado a –20º, cuando no se encuentre disponible), haciendo una punción sobre el alimento y después sobre la piel. Esto se conoce con el nombre de prick-prick. Si se reproduce una reacción de urticaria (pápula y rojez) en la zona probada, se considerará que la prueba ha sido positiva y, por tanto, se evaluará la probabilidad de una alergia a este alimento. No obstante, en este punto es muy importante remarcar que un resultado positivo en la prueba cutánea con un alimento no justifica su prohibición si éste se tolera bien. De esta manera, al igual que ocurre con otros tipos de alergias, la alergia alimentaria puede precisar, además, la realización de pruebas de provocación o exposición oral. Estas pruebas permiten discernir si el paciente está sólo sensibilizado a un determinado alimento o si realmente es alérgico. Se considera muy importante para conocer si presenta síntomas tras la toma del alimento o no, o si se trata de un falso positivo.

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El alergólogo es el profesional más cualificado para diagnosticar cualquier tipo de patología alérgica. (Créditos, F. 98)

La determinación en sangre de IgE específica al alimento sospechoso se debe realizar prácticamente siempre, pero, especialmente en las siguientes situaciones:

  • Cuando las pruebas cutáneas no sean concluyentes, sobre todo cuando no coincidan con la sospecha diagnóstica realizada al conocer la historia clínica.
  • Cuando el alimento sea irritante para la piel.
  • Cuando haya lesiones cutáneas como eccema, que impidan la realización de las pruebas cutáneas.

Finalmente, hay que resaltar que en la actualidad la aplicación de las técnicas de biología molecular en el campo de la alergología y, en particular, en el estudio de la alergia a los alimentos vegetales, está contribuyendo muy positivamente a la identificación y el análisis de muchas moléculas alergénicas, facilitando su introducción con fines diagnósticos.

¿En qué casos se hace la prueba de exposición oral y en qué consiste?

La prueba de provocación o exposición oral controlada con el alimento implicado en la reacción y al que el paciente está sensibilizado es el procedimiento definitivo para confirmar o descartar el diagnóstico de alergia clínica a un alimento. A pesar de que es una prueba con cierto peligro, dados los beneficios que aporta un resultado negativo, el riesgo que es necesario asumir es razonable cuando se realiza bajo las condiciones adecuadas.

En los pacientes con historia de reacción adversa frente a un alimento, la prueba de provocación oral está indicada:

  • Para establecer o excluir el diagnóstico de alergia antes de instaurar una dieta de exclusión prolongada.
  • Para valorar la aparición de tolerancia a lo largo de la evolución de la enfermedad.
  • En estudios científicos para investigación.

La prueba de provocación no es necesaria para el diagnóstico:

  • En los casos de anafilaxia o reacción grave, con clara relación con el o los alimentos, y un estudio alérgico positivo y concordante.
  • Si la clínica es sugestiva, repetida y reciente (12-18 meses desde el último episodio en niños), con un estudio alérgico positivo y concordante.

Las pruebas de provocación o exposición oral pueden ir precedidas de lo que se conoce como una prueba de exposición labial, que consiste en la aplicación del alimento mediante frotación en la parte externa del labio, con control de los síntomas 15 minutos después de la aplicación.

Para finalizar, hay que decir que es de vital importancia que la prueba de exposición o provocación oral se realice siempre en condiciones controladas y bajo la supervisión del especialista en alergología, por la posible aparición de reacciones de intensidad no predecible.

¿Ser alérgico a un vegetal implica serlo también a otros vegetales?

Se sabe que algunos vegetales pueden tener componentes comunes o muy similares a otros, por lo que puede ocurrir que un paciente con alergia a una fruta o verdura tenga, además, alergia a otros vegetales. Esto es debido al fenómeno de reactividad cruzada ya explicado anteriormente en este mismo capítulo. De este modo, se ha encontrado una gran reactividad cruzada entre los componentes de la familia de las rosáceas, a las que pertenecen el melocotón, el albaricoque, la cereza, la ciruela, la fresa, la manzana, la nectarina y la pera. El ejemplo más típico es el del paciente que es alérgico al melocotón y que a la vez presenta síntomas cuando ingiere una fruta de la misma familia como por ejemplo el albaricoque o la ciruela.

La naranja pertenece a la familia Rutaceae, como la lima, el limón, la mandarina, el pomelo y la mokihana. En este caso, también se ha descrito importante reactividad cruzada entre todas estas frutas. Es decir, un paciente alérgico a la mandarina puede también serlo a otras frutas de la familia Rutaceae. Y, lo mismo sucede en el caso de la familia Cucurbitaceae, a la que pertenecen el melón, la sandía, la calabaza y el calabacín.

En cuanto al tomate, hay que destacar que es una verdura que tras su ingesta produce frecuentes reacciones que no siempre son mediadas por IgE, y que se ha asociado a pacientes con alergia a varios pólenes a la vez, así como con sensibilización al cacahuete, el melón y la sandía.

¿El hecho de tener alergia a vegetales predispone a la aparición de otras alergias?

Se calcula que en la población europea, de 1/3 a 2/3 de los alérgicos al polen presentan alergia a alimentos vegetales. En las últimas décadas, se han purificado algunos alérgenos y se han obtenido alérgenos recombinantes que demuestran reactividad cruzada entre distintas hortalizas y aeroalérgenos, principalmente pólenes. Se han descrito numerosas asociaciones de alergia a pólenes y alimentos vegetales, que varían de unas áreas geográficas a otras, ya que dependen de la flora local que produce la alergia al polen y de las costumbres alimentarias de la población estudiada.

Existen diferentes síndromes asociados a la alergia a vegetales:

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Prueba de exposición labial. (Créditos, F. 99)

  • El síndrome abedul-alimentos vegetales. Se estima que aproximadamente el 70% de los pacientes alérgicos al polen de abedul presenta alergia alimentaria.
  • Alergias a alimentos asociadas a la polinosis por malezas: el polen de malezas más frecuentemente asociado con alergia a alimentos vegetales es el de artemisia. La asociación mejor estudiada ha sido el síndrome apio-artemisia-especias, que principalmente afecta a la población centroeuropea. También se han descrito alergias a alimentos asociadas a otras malezas como el síndrome ambrosía-melón-plátano y las asociaciones Plantago-melón, Parietaria-pistacho y Chenopodium-frutas.
  • La alergia a las frutas rosáceas (especialmente a la manzana) es la alergia a frutas más frecuentemente asociada a la alergia al polen de abedul. El melocotón constituye la principal alergia alimentaria en pacientes polisensibilizados, ya que el 83% los pacientes alérgicos al melocotón presenta concomitantemente alergia a pólenes.
  • El síndrome de alergia a látex-frutas (ya explicado en este mismo capítulo).

En caso de embarazo, ¿se debe hacer algún tipo de dieta especial para evitar que el recién nacido herede este tipo de alergia?

El feto entra en contacto con los alérgenos alimentarios a través de la unidad feto-placentaria y del líquido amniótico, y es capaz de sensibilizarse a proteínas alergénicas en etapas muy precoces de su desarrollo. Ahora bien, los consensos internacionales actuales no recomiendan las intervenciones dietéticas en la madre durante el embarazo, por no haber demostrado efecto sobre la prevención de las enfermedades alérgicas.

Por otro lado, recientemente se han publicado estudios que demuestran que el consumo de alimentos ricos en vitamina E, antioxidantes, así como los nutrientes presentes en las frutas y las verduras, aporta grandes beneficios tanto para la madre como para el bebé. De esta manera, se recomienda no hacer dietas restrictivas frente a alimentos vegetales en mujeres embarazadas (a no ser que se sea alérgica a ellos), ya que esto podría suponer un déficit nutricional para la madre y el feto, a la vez que se podría complicar la evolución natural del embarazo.

¿La alergia alimentaria a frutas y verduras puede desaparecer con los años?

La mayoría de las alergias a alimentos desaparecen con el paso del tiempo, aunque dependen de la edad a la que empiezan los síntomas, del alimento concreto que las causa y de la gravedad de los síntomas que el paciente ha presentado. En los niños es frecuente la evolución a la tolerancia con el paso del tiempo. De esta manera, las alergias que más frecuentemente se curan son aquellas que empiezan cuando el niño es más pequeño, sobre todo la alergia a la leche de vaca y al huevo. Las que empiezan más tarde, cuando el niño es mayor o incluso en la edad adulta, como sería el caso de la alergia a los vegetales (frutas y verduras), tienden a permanecer más tiempo, incluso de por vida. Las frutas y las verduras se incluyen, pues, entre los alimentos que dan alergias más permanentes y difíciles de curar, sobre todo si se han iniciado en la edad adulta.

¿Es necesario un control periódico de este tipo de alergia?

La alergia a alimentos en general precisa, como otros tipos de alergia, un control periódico para evaluar la evolución, sobre todo cuando existen múltiples sensibilizaciones (pruebas cutáneas positivas sin clínica aparente) y en períodos iníciales. Este control por el especialista permite:

  • Controlar la dieta para comprobar, tanto si se está realizando de manera demasiado restrictiva, con las posibles consecuencias deficitarias, como si por el contrario no se siguen las instrucciones dadas con anterioridad.
  • Valorar la marcha alérgica, la aparición de nuevas alergias alimentarias o respiratorias.
  • Actualizar los consensos respecto al diagnóstico de nuevas alergias, evolución de los síntomas y tratamiento adecuado en cada momento.
  • Vigilar la aparición de otro tipo de enfermedades acompañantes.
  • No está establecida la periodicidad de los controles en este tipo de alergias, pero, en general, se considera que una vez llegado al diagnóstico, debe realizarse un control en el primer mes, a los 3 meses y posteriormente cada 6 meses, siempre y cuando lo permita el sistema sanitario.
  • En el caso de que el paciente haya presentado una reacción grave, tipo anafilaxia, se deberá controlar más a menudo; se deberá entrenar al paciente en el uso de los autoinyectables de adrenalina. De nuevo es vital remarcar la extremada importancia de la colaboración del paciente. Así, será importante que el paciente señale:
    • Aquellas molestias nuevas o de mayor intensidad y frecuencia.
    • La relación de los síntomas con o sin aparentes transgresiones dietéticas.
    • La existencia de intervalos de tiempo entre la ingesta del vegetal y el inicio de los síntomas.
    • Las visitas a servicios de Urgencias que haya precisado.
    • Los tratamientos recibidos y la respuesta a ellos.

¿Se puede presentar alguna reacción alérgica a pesar de no comer directamente el vegetal?

La respuesta es sí. El paciente alérgico a un alimento debe evitarlo, siguiendo las indicaciones del médico especialista respecto a posibles reacciones por los fenómenos ya explicados: la reactividad cruzada; pero, también vigilando especialmente posibles fuentes ocultas del alimento. Por ejemplo, las frutas pueden estar ocultas en los siguientes alimentos:

  • Potitos, cereales, chocolates, tartas, pan, gelatinas (con frutas).
  • Frutas escarchadas y frutas desecadas, como, por ejemplo, los orejones.
  • Aromas (medicinas, chucherías, pasta de dientes).
  • Yogures, helados y otros postres lácteos.
  • Zumos, macedonias, compotas, mermeladas.

Por tanto, hay que consultar la lista de ingredientes de todos los productos que no prepare uno mismo, así como avisar a familiares, colegios, comedores, restaurantes y otros sitios donde el paciente alérgico vaya a comer. Además, hay que tener precaución con los cubiertos, utensilios de cocina, planchas o sartenes que se utilicen para cocinar; podrían haber estado en contacto con el alimento causante de alergia y durante la preparación de la comida destinada al paciente alérgico, con la consecuente reacción.

¿En qué consiste el tratamiento actual de la alergia a vegetales?

En la actualidad, el tratamiento de la alergia alimentaria a vegetales se basa en la eliminación del alimento responsable de la dieta diaria. No obstante, en ocasiones es posible que se produzca una ingestión inadvertida del alimento responsable, por lo que dentro de la alergia a vegetales, hay que tener presente el tratamiento farmacológico para controlar los síntomas. Los pacientes con riesgo de sufrir reacciones anafilácticas deben llevar consigo autoinyectores de adrenalina, para utilizarlos de manera inmediata si la reacción es grave. Cuando el paciente además presenta síntomas respiratorios, hay que administrar broncodilatadores. En el caso de que sólo aparezcan síntomas cutáneos, el tratamiento con antihistamínicos suele ser suficiente. En caso de hinchazón se aconseja la administración de corticoesteroides orales o inyectados.

No deben eliminarse de la dieta aquellos alimentos que causan sensibilización, es decir, pruebas cutáneas positivas, pero que no provocan síntomas, y hay que seguir las recomendaciones precisas para cada caso del médico especialista.

¿Cuáles son las perspectivas terapéuticas futuras en este tipo de alergia?

Con el fin de modificar la historia natural de la alergia alimentaria y adelantar la instauración de tolerancia, se han planteado tres posibles soluciones: la inmunoterapia, sobre todo sublingual en el caso de alergia a vegetales; la desensibilización oral y el uso de fármacos biológicos (omalizumab).

En cuanto a la inmunoterapia, hay que destacar que aunque los estudios resultan prometedores, todavía se requieren más ensayos clínicos para evaluar su potencial terapéutico con cada tipo de vegetal en particular.

La utilización de fármacos biológicos, como es la administración periódica de anticuerpos anti-IgE (omalizumab), fármaco conocido como Xolair®, puede inhibir o disminuir la respuesta alérgica y a su vez reducir el riesgo de reacción en caso de ingestión inadvertida de algún alérgeno oculto. La ventaja de este tratamiento es que actúa sobre varias alergias a la vez.

Respecto a la terapia mediante desensibilización oral, su uso en vegetales no queda tan claro como en otros alimentos de uso diario y en los que las ingestas accidentales son mucho más fáciles, como serían la leche de vaca o el huevo. Las últimas novedades en el tratamiento de la alergia alimentaria se han basado en la mutación de los epítopos (pequeña zona de la proteína que participa en la reacción alérgica) de las proteínas mayores del alimento y en el uso de plásmidos de ADN para codificar nuevas proteínas en los alimentos. Para finalizar, hay que mencionar que en el síndrome polen-frutas, los alérgenos alimentarios responsables comparten partes comunes con los pólenes, y algunos estudios sugieren que la inmunoterapia con polen, que se utiliza para mejorar los síntomas respiratorios, podría mejorar los síntomas alérgicos provocados por el alimento, aunque los resultados son controvertidos.

Resumen

  • La alergia a frutas es la causa más frecuente de alergia a los alimentos en niños mayores de 5 años y en los adultos.
  • La reacción alérgica puede ocurrir a pesar de que la persona alérgica ingiera una cantidad mínima del alimento, lo haya tolerado previamente, sea de origen natural o haya sufrido manipulación.
  • Las profilinas, al igual que las LTP, son proteínas consideradas como verdaderos panalérgenos, y la causa de la reactividad cruzada entre frutas, verduras y pólenes.
  • La anafilaxia inducida por ejercicio y asociada a alimentos es una forma de anafilaxia que ocurre sólo cuando el paciente hace ejercicio inmediatamente o hasta 4 horas después de la ingesta de un alimento.
  • El diagnóstico de la alergia a vegetales precisa de una observación minuciosa de los factores que pueden haber incurrido en aquel momento, de los test cutáneos tipo prick con extractos vegetales, y especialmente el prick-prick con el alimento fresco.

Bibliografía

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